Soy artista costarricense autodidacta con más de veinticinco años de exploración en el arte. Desde pequeña he experimentado con diferentes técnicas y lenguajes visuales, y en los últimos cinco años me he dedicado con profundidad a explotar la acuarela como mi medio principal de expresión. Mi formación ha sido autónoma, íntima y profundamente conectada con la vida misma: cada experiencia se ha convertido en maestra, cada proceso en aprendizaje.
La acuarela es mi lenguaje esencial, aunque mi práctica es multifacética: trabajo con técnica mixta, acrílico, textiles, naturaleza seca y cualquier material que dialogue con la obra. Me apasiona el gran formato, donde la fluidez del agua encuentra su máxima expresión, aunque también he creado piezas más íntimas, decks de cartas e ilustraciones para marcas independientes y libros para colorear.
La acuarela me ha enseñado a rendirme ante el agua, a comprender que la belleza surge cuando la intención y el azar se encuentran. Experimento con veladuras, transparencias y contrastes suaves que evocan la respiración misma de la vida.
Mi trabajo se inspira en la naturaleza como maestra y espejo: los colibríes, las flores y los elementos orgánicos aparecen constantemente como símbolos de movimiento, transformación y conexión espiritual. En mis composiciones conviven rostros, cuerpos y formas abstractas que fluyen entre lo definido y lo etéreo, siempre guiadas por el color, la luz y la energía.
Lo que distingue mi mirada es la maternidad: soy madre de seis seres humanos que amo profundamente. Cuando veo una flor, me recuerda a uno de ellos; cada momento especial se conecta con lo que como mujer, madre y artista me vincula a la vida. Ese poder creador que habitó en mi vientre seis veces también habita cada obra: la gestación de una pieza, su desarrollo etéreo y su materialización son parte del mismo misterio vital.
Aunque gran parte de mi producción ha sido por encargo, creando obras personalizadas que acompañan procesos emocionales y espirituales de mis clientes, mi búsqueda es continua y expansiva. Facilito talleres, clases individuales y retiros artísticos, compartiendo el proceso creativo como herramienta de transformación personal.
2026 marca un punto de inflexión en mi trayectoria: participo en mi primera exposición colectiva en Europa (Córdoba, España), y en una muestra en Costa Rica. Estos proyectos representan un año de preparación interior, de atravesar miedos e historias paralizantes para finalmente atreverme a enviar mi obra al mundo.
Italia, la cuna del arte, ha sido un sueño desde la infancia. Poder conectar mi esencia costarricense con esa tradición, explorar otras culturas, arquitecturas y formas de ver, es lo que expande la visión de todo artista. Participar en el Festival Internacional de Acuarela en Italia representa la materialización de ese sueño: un espacio donde mi voz artística latinoamericana dialoga con la rica tradición europea del color y el agua, donde la intimidad de mi proceso creativo se encuentra con una comunidad global de acuarelistas. Este festival es para mí un puente entre mundos, un lugar donde celebrar el lenguaje universal de la acuarela desde mi mirada única como mujer, madre y creadora costarricense.
Cada obra es un diálogo entre lo visible y lo invisible; una contemplación sobre cómo el arte puede sanar, conectar y elevar la conciencia. Mi visión es expandir mi práctica artística a través de colaboraciones con marcas y artistas afines, desarrollar cursos digitales para acompañar a quienes inician su camino creativo, y hacer mi trabajo accesible internacionalmente a través de mi plataforma digital.
La acuarela, con su transparencia y carácter impredecible, seguirá siendo mi medio para explorar la espiritualidad, la maternidad y la belleza efímera de existir.