Soy acuarelista aficionada. Comencé a pintar cuando era adolescente. Abandoné durante mis estudios universitarios. Me recibí de arquitecta en el 2010 y recién en el 2021, durante la pandemia de COVID 19, retomé la pintura. De alguna manera, se convirtió en una terapia.
La magia de que pasen las horas sin darme cuenta, sólo me lo da la acuarela.
Sigo trabajando como arquitecta pero momento que tengo libre, momento destinado a los pinceles, el agua y los colores. Se ha convertido en una de mis mayores pasiones.
He participado de algunos concursos que me gratificaron enormemente y espero seguir capacitándome.